Los futuros y posibles estudiantes de traducción pueden encontrar esta información interesante, ya que la dicotomía domesticación/extranjerización resume, grosso modo, las dos posturas posibles a la hora de enfrentarse a una traducción. Digo dos posturas aunque, realmente, no se trata de dos opciones cerradas y delimitadas nítidamente, en absoluto. Más bien existe toda una escala de posiciones intermedias. Dentro de un mismo texto es posible, e incluso habitual, alternar la domesticación y la extranjerización.
Podemos decir que la domesticación es un acercamiento a la traducción en el cual se busca que el texto suene lo más natural posible en la lengua fuente. Esto afecta tanto a la sintaxis como al uso de nombres propios y otras referencias culturales. Un ejemplo de texto en el que es recomendable la domesticación se puede encontrar en una entrada anterior titulada Traduciendo textos, adaptando culturas.
La extranjerización, por lo tanto, es el punto de vista contrario, que se emplea, generalmente, considerando que el lector prefiere encontrarse con elementos de otra cultura que sean nuevos para él, ya que ello le llevará a informarse y aprender algo más. Puesto que Lara comentó un caso en el que la domesticación era la postura más sensata, pasaré directamente a explicar en qué situación no es la idea más adecuada.
En la primera traducción que se nos pidió en la universidad, nos encontramos con un texto que explicaba los recuerdos de infancia del narrador sobre la cena de Acción de Gracias. Procede de un libro que se publicó en España con el título Historias de un gran país. Viaje al american way of life, escrito por Bill Bryson. Puesto que el tema principal (y en cierto modo, el único) del fragmento era la descripción de la cena de Acción de Gracias, no tiene sentido la domesticación. Si el objetivo del autor era explicar esta costumbre, sustituir Acción de Gracias por Nochebuena y Pavo por Cordero daría lugar a un texto completamente diferente que no encajaría en el libro (que, por cierto, es una recopilación de artículos publicados en un semanario británico).
But on Thanksgiving, by some kind of miracle, she pulled out all the stops and outlid herself. She would call us on the table and there we would find, awaiting our unaccostumed delectation, a sumptuous spread of food — an enormous and glistening turkey, baskets of cornbread and warm rolls, vegetables that you could actually recongnize, [...]
Bryson, Bill. I’m a Stranger Here Myself: Notes on returning to America After 20 Years Away (2000).
Lucía.