Estudiantes de Traducción e Interpretación

Opinando empíricamente…

Junio 10, 2008 · 8 comentarios

A dos semanas del final de mi primer curso de TeI, y siguiendo el ejemplo de mis compañeros Lara y José, reflexiono sobre mis conclusiones acerca de la carrera.

Antes de nada, tengo que decir que comprendo perfectamente a las personas que han decidido abandonar o cambair de carrera. La información que se nos proporciona cuando estamos presentando solicitudes nunca es exacta, e incluso cuando intenta serlo, no deja de ser teórica. Creo que es necesario experimentar algo para saber si es lo que te interesa. No me parece que sea en absoluto una cuestión de madurez personal y por ello odio las expresiones del estilo “equivocarse de carrera” o “perder un año”. Estoy segura de que estudiar una carrera durante un año es una experiencia muy enriquecedora y que os aportará experiencias, conocimientos y amistades que os serán útiles en la trayectoria profesional que sigáis.

En nuestro caso, el de los estudiantes de traducción e interpretación, suele producirse un fuerte choque entre las espectativas acumuladas y la realidad con la que nos encontramos en la universidad. Ya sea por la escasez de asignaturas prácticas en este primer año o por el bajo nivel en la enseñanza de segundas y terceras lenguas, esta carrera casi nunca es lo que el estudiante esperaba.

A pesar de todo, y después de algunos períodos de reflexión y duda, tengo claro que quiero seguir estudiando traducción e interpretación. No solo porque me gusten los idiomas (mal motivo para elegir traducción) ni porque espere poder viajar frecuentemente (un motivo casi peor), sino porque creo que la traducción puede abrir puertas de comunicación que no existirían de otra forma y que están multiplicando sus posibilidades con el avance de las nuevas tecnologías y los medios de comunicación. En cierto modo, tengo una idea algo romántica de la función del traductor y el intérprete. Somos el nexo entre culturas diferentes que puede facilitar (aunque nunca asegurar) la cooperación para el desarrollo y una convivencia un poco menos conflictiva. ¿Qué puede haber más bonito que ser el eslabón que permite la comunicación entre dos (o más) personas?

Para incluir alguno de los que considero los puntos débiles de la carrera de traducción, comentaré que tan solo se exigen 12 créditos (2 asignaturas) de los dos primeros años para acceder al segundo ciclo de traducción e interpretación. Lo que esto implica es que, en el primer ciclo, se están estudiando idiomas y técnicas que se considera que se puden adquirir por otros medios, o que ni siquiera son necesarios.

Resumiendo: no estoy completamente satisfecha con la carrera ni con su enseñanza, pero mi descontento no es comparable al interés que sigo teniendo por la traducción.

Lucía.

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